Nuestros imprescindibles en Tokyo

Tokyo es una ciudad de contrastes, donde conviven tradición y modernidad. En un mismo barrio podemos encontrar decenas de templos repletos de feligreses realizando rituales junto a rascacielos con carteles de neón y callejuelas llenas de izakayas típicas o tiendas de electrónica y anime.

Y si a esto sumamos la educación, el silencio y la amabilidad de los japoneses, uno se enamora desde que aterriza.

En esta entrada os dejamos una selección de las cosas que no se pueden dejar de hacer  (seguro que se nos olvidan muchas porque Tokyo da para mucho).


1. Visitar el templo Senso-ji y comerse un dulce típico en Nakamise dori

El templo Senso-ji es uno de lo más bonitos de Tokyo y también uno de los más visitados. La entrada es gratuita y tiene dos impresionantes puertas de entrada: Kaminarimon, al inicio de la calle Nakamise dori, y Hozomon, que da acceso al recinto principal, donde encontramos una pagoda de 5 pisos, el pabellón principal Kannon-do y la zona de rituales.

Nakamise dori es la calle central con puestos de artesanía y comida a ambos lados, donde podréis comprar souvenirs o degustar dulces típicos como los famosos Ningyo yakis (tortitas rellenas de pasta de judías), Kibi dango o dorayaki.

Por la noche, los edificios están iluminados dándole un aire místico y además está menos transitado, aunque los puestos de la calle están cerrados.

Ya sea de día o de noche, es una visita indispensable.


2. Disfrutar como un niño en el barrio electrónico de Akihabara

Akihabara es el barrio de los otaku, o frikis del anime, y de lo último en tecnología. Está lleno de edificios con luces de neón que albergan tiendas de electrónica, videojuegos y anime. En los bajos suele haber máquinas de gancho y de bolas o gashapon, además de locales de pachinko (los japoneses son adictos al juego).

Podéis disfrutar jugando a multitud de videojuegos en el edificio de Sega o en el de Superpotato, comprar lo último en tecnología o electrónica a buen precio, o podéis divertíos en un maid café con las camareras disfrazadas de sirvientas y lolitas haciendo espectáculos infantiles.

Los domingos, la calle principal, Chuo dori, es peatonal hasta las 18h, lo que permite pasear por la zona con más tranquilidad.

Si queréis vivir la esencia de lo que todos tenemos en la cabeza sobre la extravagancia de la capital nipona, este es el sitio.


Para llegar hay que bajar en la parada Akihabara de la JR Yamanote Line y de Hibiya Line.


3. Visitar el santuario Meiji-jingu con su torii de madera gigante

Otro de los santuarios más bonitos de Tokyo y también gratuito. Situado en el interior de un parque de 700.000 metros cuadrados, en el barrio de Harajuku, tiene un gigantesco torii de madera de ciprés que da acceso al recinto. Especialmente concurrido en año nuevo, es uno de los santuarios más populares y a la entrada del parque suele haber mucha gente ya que es un punto de reunión.

Suelen celebrarse bodas en él y es muy curioso poder presenciarlas. La fuente para hacer el ritual de ablución o temizu es de las que más nos gustaron. Además, el paseo por el parque que lo rodea es muy agradable, no parece que uno esté en  el centro de Tokyo.


4. Recorrer Takeshita dori el fin de semana

En Harajuku, justo enfrente de la estación del JR Yamanote Line, se encuentra una de las calles más animadas de Tokyo, Takeshita dori. Frecuentada sobre todo por los jóvenes tokiotas durante el fin de semana, en ella encontramos cafeterías, creperías, tiendas de ropa y las idol shops, tiendas con merchandasing no oficial de los grupos musicales más actuales de Japón, donde los jóvenes compran fotos o artículos de los personajes de sus grupos preferidos a precios más bajos que en las tiendas oficiales.

En el acceso a la calle hay una portada luminosa cuya decoración cambia según la época del año y el trasiego de gente es frenético.


5. Subir al monorraíl sin conductor Yurikamome a última hora de la tarde

Desde la estación de Shiodome, en pleno barrio de Ginza, sale el tren sobreelevado Yurikamome en dirección a la isla artificial de Odaiba. Nuestro consejo es que vayáis por la tarde y os sentéis en los asientos delanteros, ya que no hay conductor, y disfrutéis del trayecto con la luz del atardecer. 

La parte más divertida es la que atraviesa el Rainbow Bridge, bajo un entramado de arcos que dejan pasar los rayos del sol de manera intermitente.


El billete no está incluido en el JR Pass y cuesta 320¥.


6. Ver el atardecer desde la isla de Odaiba

Tras disfrutar del trayecto en el Yurikamome, se llega al conjunto de islas artificiales de Odaiba, un centro de ocio y entretenimiento (la parada Daiba es la más cercana a las atracciones).

Aquí se puede ver una réplica de la estatua de la libertad, hacerse fotos con el gundam gigante en DiverCity, montar en una noria, subir al mirador de la sede de la Fuji TV y, sobre todo, disfrutar de un bonito atardecer en la bahía viendo como se ilumina el Rainbow Bridge con el skyline de Tokyo de fondo.


7. Atravesar el cruce de Shibuya

¿Quién no ha visto alguna vez la imagen de miles de personas cruzando la calle en todas direcciones cuando el semáforo se pone verde? El cruce de Shibuya es el más famoso del mundo y atravesarlo es toda una experiencia que hay que experimentar. Lo que sorprende es que nadie se choca y aunque parezca algo caótico, el orden es máximo.

Además de cruzarlo, hay varios puntos elevados desde los que poder observar la marabunta: el primer piso del Starbucks, las pasarelas con cristaleras de la estación de Shibuya y la azotea del edificio Shibuya109 (Magnet by Shibuya109, 500¥), donde hay una cámara para hacerte una autofoto con el cruce de fondo.


En la estación de Shibuya paran la JR Yamanote Line, Ginza Line y Hanzomon Line.


8. Subir al mirador de la Torre Mori a primera o última hora del día

La Torre Mori forma parte del complejo Roppongi Hills y es uno de los rascacielos más altos de Tokyo. La parte superior del edificio trata de representar el casco de un samurai.

La plataforma de observación en su azotea a 270 metros (Sky Deck, 500¥) junto con el mirador interior Tokyo City View (1800¥) unos pisos más abajo, tienen las vistas panorámicas más impresionantes de Tokyo. Dada su localización, permite ver desde la bahía y la Torre de Tokyo hasta los rascacielos de Shinjuku.

Se llega desde la estación de Roppongi de las líneas Oedo e Hibiya.


Otros miradores desde los que ver la ciudad son la Tokyo Skytree, la Tokyo Tower o el mirador gratuito del Edificio del Gobierno Metropolitano.


9. Perderse por las calles comerciales de Yanaka

No todo en Tokyo es modernidad y tecnología, aún se puede disfrutar del ambiente más tradicional en los barrios de Yanaka, Nezu y Sendagi, a menudo integrados con el nombre de Yanasen.

Merece la pena perderse por sus calles sin turistas, sobre todo la peatonal Yanaka Ginza llena de pequeños comercios y negocios de auténticos artesanos (muchos de ellos con las mismas técnicas que se empleaban en el periodo Edo) que trabajan la pintura, el metal, el bambú, la madera o el cuero. 

Entre sus calles hay más de 300 templos y un gran cementerio lleno de cerezos.


Para llegar a Yanaka lo mejor es parar en Nishi-Nippori (JR Yamanote Line y Chiyoda Line).


10. Recorrer el barrio bohemio de Shimokitazawa al atardecer

Vale la pena alejarse del centro para disfrutar de este barrio de ambiente desenfadado y menos estrafalario que el resto de la ciudad, muy de moda entre los bohemios y hipsters. Encontraréis gran cantidad de bares, salas de conciertos y tiendas de ropa de segunda mano.

El mejor momento para perderse por sus calles es por la tarde-noche, sobre las 18 horas, cuando los locales y bares están abiertos y empieza a ambiertarse la zona.


Las lineas Keio-Inokashira Line (desde Shibuya) y Odakyu Line (desde Shinjuku) llegan hasta la estación de Shimo-Kitazawa.


11. Visitar las calles tradicionales adoquinadas en Kagurazaka

Este antiguo hanamachi, o barrio de placer de geishas, aún conserva su encanto. Hay que recorrer sus callejuelas adoquinadas repletas de cafés y restaurantes en antiguas casas conservadas de principios del siglo XX.

Desde la calle principal Waseda dori, en una de las callejuelas frente al templo budista Zenkokuji, se accede a Hyogo yokochō, el callejón más antiguo y uno de los más bonitos, que ha servido de escenario habitual a muchas series y películas japonesas.


Cómo llegar: Estación de Iidabashi de la línea JR Chuo (incluido en el JR Pass) y las líneas de metro Toei Oedo, Tozai, Yurakucho y Namboku.


12. Pintar un dibujo manga sobre un ema en el santuario de los otaku en Akihabara

A simple vista, Kanda Myojin puede parecer un santuario sintoísta normal, pero está considerado el templo de los otaku: frikis del anime y el manga.

En él se pueden comprar amuletos u omamori con forma de chips electrónico para proteger los ordenadores, y las tablillas o ema que se dan como ofrenda se decoran con dibujos muy detallados sobre personajes manga y anime. Es el momento de sacar la vena artística y pintar uno de ellos.


Parada Akihabara de la JR Yamanote Line y de Hibiya Line.


13. Recorrer un camino de torii en el centro de Akasaka

Todo el mundo conoce el camino de miles de torii rojos del santuario Fushimi Inari en Kyoto, pero en el centro de Tokyo, en el barrio de Akasaka, también es posible recorrer unas escaleras protegidas por decenas de estas puertas en el recinto del templo Hie-jinja.

Un lugar poco conocido y muy tranquilo situado en una colina entre rascacielos en este barrio de negocios.


La paradas de metro más cercanas son Tameike-sanno (líneas Namboku y Ginza) y Akasaka (línea Chiyoda).


14. Ver el templo Zojo-ji con la Torre de Tokyo de fondo

Frente a la Torre de Tokyo se sitúa el templo más importante de la secta budista yodo, Zōjō-ji. Destacan Sangedatsumon, su gran puerta principal, y Daibonsho, una de las tres grandes campanas del periodo Edo, pero sobre todo, lo más llamativo es la increíble panorámica del edificio principal con la torre de fondo.

Dentro de los terrenos budistas, está el santuario sintoísta Kumano, con una zona llena de hileras de jizo, figuras de piedra guardianes de los niños, que las familias visten con gorros de lana y baberos como ofrenda.

Es un templo gratuito poco visitado pero para nosotros un imprescindible, sobre todo a primera hora de la mañana.


15. Visitar Kabukicho, el barrio rojo de Tokyo

Un enorme cartel de neones rojos da acceso a Kabukicho desde Yasukuni dori. Está considerado el barrio rojo más importante de Tokyo, y quizás de todo Japón.

En sus calles se concentran miles de locales destinados al ocio para adultos, desde bares de tragaperras o pachinko hasta soaplands (burdeles camuflados de baños).

Se consideraba un mal barrio ya que durante décadas fue territorio de la Yakuza y las mafias china y nigeriana, pero hoy en día se puede pasear por sus calles sin peligro, disfrutando de los edificios cubiertos de neones y su animado ambiente.


La  JR Yamanote Line y las líneas de metro Fukutoshin, Oedo, Shinjuku y Marunouchi llegan hasta la estación de Shinjuku.


16. Comerse una exquisita sopa ramen en Golden Gai

Golden Gai es un rincón de Shinjuku sacado de otra época, del Japón de postguerra. En él encontramos una sucesión de 6 callejuelas con edificios bajos, repletos de pequeñas izakayas y bares (algunos de los cuales sólo admiten japoneses) que se animan por la noche.

Recomendamos comer un delicioso ramen en un local difícil de encontrar, con un cartel rojo y situado en el primer piso de un minúsculo edificio. Se accede por una empinada escalera y sólo hay una barra para 8 comensales:

Nagi


17. Disfrutar de una comida callejera en Ameya yokocho

Paralelo a las vías del JR, en el barrio de Ueno, encontramos Ameya yokocho, un mercadillo donde se alternan tiendas de productos japoneses y pequeños puestos de comida callejera que recuerdan al Sudeste Asiático, donde cualquier sitio es bueno para sentarse.

Indispensable tomarse algo ya sea para cenar o comer, aunque siempre está a tope. No es fácil elegir sitio porque todos son apetecibles, pero nosotros elegimos:

Ten Ten Raku. 6-10-7 Ueno, Tokyo (no aparece en Tripadvisor)


18. Cenar unos yakitori en Omoide yokocho

Omoide yokocho es otra zona encantadora de callejuelas junto a las vías del JR en Shinjuku, repleta de pequeñas izakayas y farolillos, ideal para perderse y tomar unas deliciosas brochetas o yakitori.

En algunos sitios sólo caben dos o tres personas, pero merece mucho la pena la visita. Nosotros cenamos en: 

Sasamoto Izakaya. 1-2-7 Nishishinjuku, Shinjuku (TripadvisorGoogle)


19. Desayunar sushi fresco en el mercado de Tsukiji

El mercado de Tsukiji es la lonja de pescado más famosa del mundo, conocida por la subasta del atún. El recinto está lleno de locales donde venden utensilios de cocina, té, algas, condimentos, encurtidos y pescado, mucho pescado, pero hay que ir esquivando furgonetas y motos que van y vienen. Un trasiego muy divertido (aunque hay que estar muy atento).

Una experiencia totalmente nueva para nosotros fue desayunar sushi en uno de los locales del mercado y os lo recomendamos. El pescado es muy fresco y lo preparan en el momento… delicioso.

Ichiba Sushi. 5-2-1 Tsukiji. Chuo (TripadvisorGoogle)


Nosotros estuvimos en Tokyo en marzo del 2018 cuando el mercado estaba en su antigua localización en Ginza. Desde octubre de 2018 el mercado interior (donde se realiza la subasta) se ha trasladado a Toyosu, en Odaiba, permaneciendo en Tsukiji los restaurantes y tiendas del mercado exterior y de las inmediaciones.



20. Degustar un buen menú en una izakaya típica

Las tabernas típicas japonesas o izakayas son pequeños locales donde sirven una variedad de platos que suelen acompañarse de sake. Hay una pequeña barra para compartir o alguna mesa y en algunas de ellas ni siquiera se habla inglés.

Nosotros cenamos en una situada en Shibuya, en la colina de los Love Hotels y la experiencia culinaria y el trato (a pesar de no hablar nada de inglés) fueron geniales.

Koryori Hyakuken. 2-20 -10 Dogenzaka, Tokyo. (TripadvisorGoogle)


21. Comerse unas gyozas en Harajuku

Siguiendo con las recomendaciones gastronómicas, otro de nuestros platos preferidos son las gyozas y unas de las mejores se pueden degustar en Harajuku, en un local situado en una callejuela paralela a Omotesando, una zona repleta de restaurantes. Siempre hay que hacer cola (el deporte nacional de Japón), pero merece la pena.

Harajuku Gyoza Lou. 6-2-4 Jingumae, Tokyo. (TripadvisorGoogle)


22. Hacer todos los rituales en un templo o santuario

En los templos y santuarios hay varios rituales que realizar: ceremonia de la ablución o temizu, ceremonia de purificación con incienso, comprar amuletos u omamori, extraer omikuji o papeles de la fortuna, escribir un deseo en una tablilla de madera o ema, estampar el sello del templo en nuestra libreta o goshuinchō, rezar una plegaria frente a la capilla, etc.

Ya os los explicamos con más detalle en esta entrada.


23. Pasear bajo los cerezos en flor en el parque Ueno

Si vuestro viaje coincide con la floración de los cerezos (de finales de marzo a principios de abril), un lugar ideal para disfrutarla es el parque Ueno, con más de mil cerezos y decenas de puestos de comida.

Los japoneses lo celebran haciendo picnic con los amigos y familiares en los parques, todo el mundo sale a la calle a vivir la llegada de la primavera observando con emoción la floración (hanami). Podéis compraros un bentō o caja con comida preparada y disfrutar del espectáculo como un japonés más.


Hay que coger las líneas Ginza, Hibiya o JR Yamanote y bajar en la estación de Ueno.


Otras localizaciones buenas para ver el hanami son el parque Shinjuku Gyoen y el parque Yoyogi.


24. Comprar algún utensilio de cocina tradicional en Kappabashi dori

Si sois amantes de los utensilios de cocina (como Rafa), vuestro paraíso está entre Ueno y Asakusa, en la calle Kappabashi dori, también llamada Kitchen Town. Con una longitud de 1 km, comienza en el edificio Niimi, coronado con la gran cabeza de un chef nipón. Está repleta de tiendas de menaje donde se puede encontrar todo lo necesario para equipar una cocina a la japonesa: platitos para soja, palillos, cuchillos, teteras, cestas para hervir fideos ramen y un sinfín de cosas más.

En esta calle también se encuentran las curiosas tiendas de sampuru, el arte japonés de las imitaciones de platos de comida que utilizan los restaurantes como ejemplo de sus menús, algunas de las reproducciones son extremadamente reales.


Horario: 10:00 – 17:00. Estación de Asakusa (Ginza y Asakusa line) y estación de Tawaramachi (Ginza line).


25. Adquirir un cuchillo hecho a mano en Tsukiji

Siguiendo con los detalles de cocina, un buen cuchillo artesanal hecho en una de las múltiples cuchillerías de Tsukiji (o también de Kappabashi dori) es un recuerdo original para llevarse a casa o para regalar. Eso sí, los buenos cuchillos no son nada baratos.


26. Dar un curioso paseo por la colina de los Love Hotels

La colina de los Love Hotels es una zona tranquila al oeste del cruce de Shibuya, donde las parejas jóvenes, y no tan jóvenes, alquilan habitaciones por horas en hoteles muy discretos. No sólo por no tener sitio donde estar tranquilos en sus domicilios, si no también porque muchas de las habitaciones les permiten realizar sus fantasías, ya que algunas están tematizadas, simulando un vagón de metro, una mazmorra medieval, una habitación de hospital, aulas con pupitres y pizarras, o hasta habitaciones decoradas con detalles de Hello Kitty.


Para llegar hay que bajar en Shibuya (JR Yamanote Line, Ginza Line y Hanzomon Line).


27. Visitar el templo del maneki-neko en Gotokuji

Gotokuji es un barrio residencial poco frecuentado por turistas. Alrededor de la estación hay bastantes comercios y las calles están decoradas con banderines del gato de la fortuna o maneki-neko (un gran gato blanco con el brazo levantado) indicando la dirección. El templo está a unos 15 minutos caminando. Tiene una parte de cementerio con un apartado destinado a los gatos. Los dueños traen ofrendas a maneki-neko  para que proteja a sus mascotas.


Cuenta la leyenda que una noche un señor feudal fue sorprendido por una tormenta y se refugió bajo un árbol cerca del templo. En ese momento apareció una gata blanca y le hizo señales con la pata para que se acercara. El señor se aproximó a ella y un rayo cayó sobre el árbol. El hombre financió el templo como agradecimiento y se creó la figura del Maneki-neko.


Es muy chulo ver las miles de figuras de gato de distintos tamaños apiladas, algunas de ellas con amuletos colgados del brazo o del cuello. A pocos metros está la zona donde comprar las ofrendas, por si queréis dejar uno de estos gatos o llevároslo como recuerdo.


Desde la estación de Shinjuku sale la línea Odakyu. Hay que tomar el tren local y parar en Gotokuji.


28. Recorrer las tiendas frikis en Tokyo Character Street

En la planta B1f de la Estación Central de Tokyo se encuentra la Tokyo Character Street, un par de pasillos llenos (llenísimos) de tiendas Kawaii dedicadas a personajes manga y anime: Doraemon, Hello Kitty, Estudios Ghibli, Ultraman, Pokémon, Bola de Dragón y un largo etcétera.

Si es la hora de comer, una opción es tomar una sopa ramen en la Tokyo Ramen Street, en la misma planta, aunque hay multitud de locales en la estación.


29. Asistir a un entrenamiento de sumo en Ryogoku

En el barrio de Ryogoku se encuentran las escuelas de entrenamiento de sumo o heyas. Los entrenamientos comienzan a las 6-7 de la mañana para los luchadores de categorías bajas, mientras los demás desayunan, y a las 8-9 para los mejores luchadores.

Para visitar una heya hay que ser muy puntual y respetuoso y confirmar el día anterior la posibilidad de verlos. Sólo aceptan llamadas en japonés, así que se aconseja pedir a vuestro hotel que se pongan en contacto para concertar una cita.


JR Chuo Line Sobu Line y Oedo Line paran en Ryogoku.


30. Recorrer los jardines del Palacio Imperial

El recinto principal tiene el acceso restringido, pero se pueden recorrer los alrededores del palacio, los fosos y los Jardines Orientales.

Desde la Plaza del Palacio Imperial se tiene una vista preciosa del puente Niju-bashi, un puente doble de piedra sobre el foso, con el palacio emergiendo detrás. Otro punto muy fotogénico se encuentra en la parte norte de la plaza, antes de llegar a la puerta de entrada a los Jardines Orientales, en el que hay un precioso edificio típico sobre el foso.


La parada más cercana es Otemachi, donde paran las líneas Chiyoda, Hanzomon, Tozai, Mita y Marunouchi.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *