Nuestros imprescindibles en Kyoto

Kyoto es una ciudad imprescindible en cualquier viaje a Japón. Si en Tokyo encontramos modernidad, locura por el anime y luces de neón, en Kyoto podemos regresar en el tiempo y vivir de una forma más pausada la tradición y las costumbres del país nipón.

Hay multitud de templos, barrios de geishas aún en activo, calles llenas de tiendas de artesanía y mercados cubiertos donde involucrarse en la vida cotidiana de la ciudad.


1. Visitar el pabellón dorado Kinkaku-ji

Este templo, situado al noroeste de la ciudad y Patrimonio de la Humanidad, es de los más bonitos y espectaculares. El edificio principal está recubierto de pan de oro y situado a orillas de un lago rodeado de jardines de estilo japonés muy cuidados. Si el día está claro y sin viento, se puede ver el reflejo perfecto del templo sobre el estanque.

La entrada y la salida están en distintos puntos del recinto, y se sigue un recorrido de una sola dirección. Aprovechad y disfrutad del templo porque no se puede retroceder.

Recomendamos llegar a primera hora porque es uno de los más visitados.


2. Recorrer los templos de Higashiyama de norte a sur

El barrio de Higashiyama, a los pies de la montaña, es una zona muy tranquila situada al este de la ciudad y llena de templos escondidos entre jardines. El más importante es el Ginkaku-ji o pabellón plateado, situado junto a un lago y un gran jardín zen donde la arena está moldeada como si fueran las olas del mar para que refleje la luz de la luna sobre el edificio. El pabellón principal se quedó sin cubrir de pan de plata, pero aún así, es precioso, rodeado de pinos y estanques. La calle de acceso está llena de tiendas y dulces típicos.

El templo Honen-in tiene una preciosa puerta con tejado de cañizo lleno de musgo y un jardín muy tranquilo con estanques llenos de carpas (entrada gratuita). Hay otro templo pequeñito muy curioso, cuyos guardianes son ratones, el santuario Otoyo, y al final del sendero está el templo Nanzen-ji, con una enorme puerta de entrada, San-mon, que tiene una pasarela en el segundo piso que sirve de mirador (400 ¥). Desde arriba se tienen unas vistas preciosas de los jardines del templo, por un lado, y de la ciudad por el otro.


3. Pasear por el sendero de la filosofía

Se puede recorrer el barrio de Higashiyama de norte a sur por el Sendero de la Filosofía o Tetsugaku-no-Michi, desde Ginkaku-ji hasta Nanzen-ji. Es un camino muy agradable que discurre paralelo al pequeño canal de Shishigatani, bordeado de cerezos y algunas tiendas de artesanía, cafés y galerías.

Durante el hanami, el recorrido es precioso, con todos los cerezos en flor. Se respira mucha paz y a lo largo de todo el camino hay muchos puentes que dan acceso a los diferentes templos de la zona.


En la parada Ginkakuji-michi (líneas 5, 17, 32, 100, 102, 203 y 204) comienza el camino.


4. Ver el atardecer desde Kiyomizu-dera

Una visita indispensable en Kyoto es el templo Kiyomizu-dera, uno de los mas bellos, declarado Patrinomio Mundial por la UNESCO.

Situado al sur de Higashiyama, en la ladera de la montaña, destaca por sus edificios y su gran pagada de 3 pisos con un color bermellón intenso, dominando toda la ciudad. El salón principal está formado por una gran estructura de madera. Bajo el salón, hay un gran fuente con varias cascadas donde los feligreses acuden a beber porque sus aguas sagradas dan longevidad (Otowa no taki).

Lo ideal es acercarse al templo en el atardecer y continuar por el sendero que discurre a los pies de la montaña, una vez atravesado el edificio principal. Desde ese punto se puede ver cómo van iluminándose la ciudad y el templo a medida que se oscurece el cielo.


5. Perderse por las calles tradicionales de Ninenzaka y Sannenzaka

Las cuestas de Sannenzaka y Ninenzaka, situadas a los pies de Kiyomizu-dera, son unas calles adoquinadas rodeadas de casas tradicionales y repletas de tiendas de comida y productos de artesanía, con la pagoda Yanaka como telón de fondo. Suelen estar muy animadas. Al recorrerlas se siente la esencia del Kyoto ancestral.

Son llamadas «cuesta de los 3 años» y «cuesta de los 2 años» respectivamente, ya que según la leyenda son los años que te quedan de vida si te caes en alguna de las dos calles. Aunque no seáis supersticiosos, andad con pies de plomo.


6. Visitar por la tarde uno de los barrios de geishas

En Kyoto hay varios hanamachi o barrios tradicionales de geishas aún activos, llenos de casas de té (ochaya), casas de geishas (okiya) y tiendas tradicionales. Lo ideal es pasear por ellos a partir de las 16-17, cuando es más fácil ver a las geishas y maikos por la calle.

  • El principal es el de Gion que en realidad está formado por dos barrios diferentes, Gion HigashiGion Kobu. Nosotros tuvimos suerte y vimos varias geishas y un par de maikos despidiendo a los clientes en la puerta de los locales.

  • El barrio de Kamishichiken, al lado del templo Kitano Tenmangu, está formado por 3 ó 4 calles que conservan las casas de geishas y tiene muy poca afluencia de turistas.

  • Miyagawacho, al sur de Gion, es otro barrio de geishas de Kyoto, mucho menos conocido y mejor conservado, prácticamente no os cruzaréis con ningún occidental (y con muy pocos japoneses).

  • Pontochō, el barrio más pequeño (merece una mención aparte).

7. Pasear por el callejón de Pontochō

Pontochō es un callejón de 600 metros, estrecho y peatonal, que discurre paralelo al río Kawo. Tiene muchísimo encanto, conservando las ochayas o casas de té regentadas por geishas.

Se puede recorrer tanto de día como de noche, y es por las noches cuando está más animado debido a la multitud de restaurantes ubicados en él. Entre las 15 y las 18 es fácil ver alguna geisha maiko, de aquí para allá, entrando a algún local con clientes.


8. Comer en el mercado de Nishiki

El mercado de Nishiki se localiza en una larga calle semipeatonal y cubierta, repleta de tiendas y puestos de productos frescos y algunos restaurantes.

Está muy animado a cualquier hora y es una gozada ver la mezcla de colores y olores, y poder probar in situ todo lo que está expuesto. Un deleite para los amantes de los mercados locales.

A parte de todo lo que se puede comer fuera (erizos de mar frescos servidos con soja y wasabi, huevas de salmón, pulpitos rellenos de huevo de codorniz, encurtidos, mochis…) también hay menús con muy buenos precios. Nosotros comimos tempura sobre un bol de arroz, sopa, tortilla y varios encurtidos por unos 10€ cada uno.

 Nishiki Hirano. 489-1 Nakauoyacho Nishikikojidori. (TripadvisorGoogle)


9. Recorrer las calles comerciales cubiertas Sanjo, Shinkyogoku y Teramachi

Al final del mercado cubierto, está el curioso santuario de Nishiki Tenmangu, localizado en plena calle comercial, y comienza un entramado de calles peatonales, y también cubiertas, Teramachi y Shinkyogoku, repletas de tiendas de recuerdos, artesanía, ropa, cosméticos y restaurantes.

Las pérgolas recorren 500 metros de ambas calles hasta unirse en el norte con Sanjo, que también se cubre, unos 150 metros en dirección al río. En definitiva, parece que se estén recorriendo largos pasillos de un gran centro comercial.

La calle Sanjo también tiene otra zona cubierta a la altura del castillo Nijo, mucho más tranquila y alejada del trasiego de turistas del centro.


10. Disfrutar del hanami en los jardines de Kitano Tenmangu

El santuario Kitano Tenmangu tiene un gran campo de ciruelos y cerezos antes de llegar a la puerta principal (Ume Blossom Garden), que empieza a florecer entre finales de febrero y mediados de marzo. En esa época los árboles están preciosos y para visitarlos hay que pagar una entrada de 700 ¥ que incluye una té con pastas de flor de cerezo, servidos en una zona semicubierta con mesas bajas mirando los árboles en flor.

Hay otra zona a espaldas del templo, junto al canal, repleta también de cerezos (Momiji Garden) que continúa hacia un precioso puente rojo en forma de semiluna. Además, dentro del templo montan puestos de comida, de productos típicos y banderolas con flores. No veréis muchos turistas aquí, por lo que se disfruta del hanami de una manera más auténtica.


11. Recorrer el sendero de miles de torii en Fushimi Inari

Fushimi Inari, situado al sur de Higashiyama, es un santuario sintoísta dedicado al espíritu Inari, diosa del arroz y considerada patrona de los negocios. Por ello, los empresarios y comerciantes japoneses han ido donando un torii de color rojo bermellón para obtener riqueza en sus negocios. Los miles de torii van delimitando el sendero de 4 km que sube hacia lo alto de la montaña, y esta imagen es la que ha dado fama al templo.

Para disfrutar más de esta experiencia, os aconsejamos madrugar mucho y llegar al santuario justo antes del amanecer (está abierto las 24 horas del día). A esas horas no hay nadie, y el silencio y la luz del alba permiten disfrutar del recorrido al máximo.


Lo más fácil es llegar al santuario cogiendo la línea JR Nara en la estación de Kyoto y bajar en Inari. La parada está a 150 metros de la puerta de entrada. IMPORTANTE: sólo paran los trenes locales, no los rápidos. 

Otra opción es coger la línea de metro Keihan y bajar en Fushimi Inari, a unos 500 metros del templo.


12. Pasear a orillas del río en el barrio de Arashiyama

El barrio de Arashiyama es muy conocido por su famoso bambusal. Para nosotros es una visita prescindible porque está muy masificado y pierde todo el encanto (sí queréis ir, madrugad muchísimo).

A nosotros nos gustó salir del bosque de bambú y atravesar el parque Kameyama, lleno de cerezos en flor, hasta llegar a la orilla del río y los embarcaderos. Vimos carteles alertando de monos sueltos.


Al otro lado del río se pueden ver monos de cerca, pero hay un enrejado que protege a los visitantes, no a los animales. Ellos están en libertad. ¡Tened cuidado!


Es una zona muy tranquila donde vale la pena sentarse a ver los barcos a percha recorriendo el río de arriba a abajo. Un poco más adelante está el puente Togetsu, símbolo de Arashiyama, y cerca de éste empieza la zona comercial del barrio, llena de tiendas de productos típicos, restaurantes y teterías. A pesar de ser muy turístico, es un buen sitio donde comprar té matcha y algún dulce de la zona.


Para llegar a Arashiyama hay que coger el JR Sagano en la estación de Kyoto, el tranvía Randen Keyfuku o los autobuses 11, 91 y 93.


13. Subir a la torre de Kyoto

Una manera de tener unas estupendas vistas de toda la ciudad es subir al observatorio en lo alto de la torre de Kyoto. Es la construcción más elevada de la ciudad y el observatorio se encuentra a 131 metros de altura. Hay cristaleras panorámicas y prismáticos gratuitos en varios puntos para poder ver algunos templos y puntos de interés con más detalle.

Está situada junto a la estación central de Kyoto, sobre un edificio comercial, y tiene una curiosa forma de cohete blanco y rojo. Se puede acceder saliendo de la estación o a través de un pasaje subterráneo. En esta web encontraréis toda la información (entrada 800 ¥).

Lo más recomendable es subir a la hora del atardecer y así poder ver la ciudad tanto de día como de noche.


Otro mirador desde el que disfrutar de la ciudad es el segundo piso de la puerta San-mon del templo Nanzen-ji (400 ¥).


14. Pasar bajo el torii gigante de Heian-jingu

Heian-jingu es uno de los santuarios más emblemáticos y bonitos de la ciudad. Su diseño, a base de edificios y puertas de tonos verdes y bermellón, se asemeja a un antiguo palacio imperial del siglo VIII.

La puerta de entrada Oten-mon es también impresionante, con tonos verdes y bermellón. Su extenso jardín, de estilo chino, es un buen lugar para perderse, recorriendo el gran estanque y su puente.

A 500 metros de la entrada, se alza un gigantesco torii rojo que con una altura de 24,2 metros, es uno de los más elevados de Japón. Se puede ver desde la distancia y cuando se cruza, se toma consciencia de la magnitud. Los coches y autobuses parecen juguetes en miniatura cuando pasan por debajo.


15. Recorrer un túnel de cerezos en el tranvía Randen

Desde la estación de metro de Arashiyama sale el tranvía Randen Keifuku que circula entre casas y cerezos durante un buen tramo de su recorrido (210 ¥). Los vagones son antiguos, de color púrpura, y aún hacen la estampa más bonita. Los locales le tienen mucha nostalgia porque es el último superviviente de la red de tranvías eléctricos de la ciudad.

No suele haber muchos turistas en él, salvo en la época de floración del cerezo, momento en que se concentran un montón de curiosos y fotógrafos para inmortalizar el tren pasando entre los árboles en flor.


16. Comer ramen en la estación de tren

En la 10ª planta del edificio de restauración de la estación central de Kyoto, está situada Kyoto Ramen Koji, una zona con 8 restaurantes de ramen, cada uno especializado en una zona de Japón.

Todos tienen muy buena pinta y nosotros elegimos Taishoken, especializado en ramen del barrio de Ikebukuro de Tokyo. Se sirve la sopa separada de los noodles, que están fríos, y hay que ir mojándolos en la sopa antes de comerlos. Nosotros pedimos una sopa ramen tradicional con extra de cerdo y huevo. Deliciosa y barata (840 ¥, unos 6,5€).

Taishoken, 1 Karasuma, Shimogyo-ku (TripadvisorGoogle)


17. Comprar caramelos o un dulce típico en la pastelerías de los alrededores de Gion

Para los golosos, cerca del barrio de Gion, en la avenida principal, hay un montón de pastelerías que ofrecen dulces con una pinta deliciosa.

Además, se encuentra una curiosa tienda-fábrica de caramelos donde se puede ver a todos los trabajadores manos a la obra dando color y forma a los rulos que luego cortan y envasan.

Candy Show Time Kyoto Gion, 573-5 Gionmachi Minamigawa, Kyoto (TripAdvisorGoogle)


18. Hacer un taller de sampuru en la torre de Kyoto

El sampuru es el arte japonés de las imitaciones de platos de comida que utilizan los restaurantes como ejemplo de sus menús. En la mayoría de locales de todo Japón, veréis los escaparates llenos de platos que parecen de verdad. Algunos son especialmente hiperrealistas y no se considera nada cutre que un restaurante los exponga en su puerta.

Si queréis aprender esta curiosa técnica, podéis apuntaros a un taller en el centro comercial del edificio bajo la Torre de Kyoto. 


19. Visitar el Castillo Nijo-jo

El castillo Nijo-jo es uno de los monumentos más importantes de la ciudad, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Tras la majestuosa puerta Kara-mon, al este, se accede al palacio de Ninomaru.

Una de las características de la construcción es el ingenioso sistema para detectar la entrada de intrusos mediante unos chirridos que se oyen al pisar el tatami por los pasillos (“Ruido de los Ruiseñores”).

El palacio está rodeado de los hermosos jardines de Ninomaru, de estilo tradicional japonés, llenos de ciruelos y cerezos. Dentro del segundo foso se encuentra el palacio Honmaru (no visitable).


Está prohibido fotografiar el interior del palacio Ninomaru


20. Celebrar el Hanatōro

El Hanatōro es un festival celebrado durante la primera quincena de marzo en el barrio de Higashiyama. La palabra hanatōro significa «camino de flores y farolillos» y por ello las calles se llenan de unos 2500 farolillos formando un sendero iluminado de unos 5 kilómetros que llega hasta Kiyomizu-dera. La iluminación comienza cada atardecer a las 18:00 creando una atmósfera mágica.

Hay muchísimos jóvenes japoneses recorriendo las calles ataviados, orgullosos, con el traje tradicional. Los templos prolongan sus horarios, lo que permite visitarlos de noche y disfrutar de su iluminación y sus espectáculos de luces en los jardines. También hay conciertos y puestos de comida callejeros en el parque Maruyama y en el santuario Yasaka, entre otros.

Recomendamos encarecidamente visitar Kyoto en estas fechas. Tenéis toda la información en este enlace.


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